La
libertad suprema se adquiere cuando el hombre pierde el miedo a la muerte.
Mientras exista ese miedo, tendrá que ceder ante todo poder que lo amenace. Por
eso Jesús pide a los suyos que no consideren la vida física como el valor supremo (Me 8,35 par.;
Jn 12,24s). Pero no lo hace exhortando a un fanatismo auto destructor, sino
inculcando la certeza de que la vida del hombre no termina con la muerte. De hecho, la vida divina que
es el Espíritu no puede ser destruida; para el que la lleva en sí, la muerte no
es un fin, sino un paso; como lo dice Jesús en el evangelio de Juan: «quien
cumple mi mensaje, no sabrá nunca lo que es morir» (8,51).
Como sembrador del Evangelio, Juan Mateos ha ido dejando caer su semilla a lo largo de los últimos años. Juan Mateos ofrece una síntesis de la doctrina evangélica con la originalidad, el poder de sugerencia, la claridad y la sólida base exegética que le son habituales. Dejamos aquí, su cuarta conferencia pronunciada en el Congreso de la Asociación Juan XXIII en septiembre de 1989.
sábado, 27 de abril de 2013
El miedo, obstáculo a la libertad.
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